Palabras de la UIC de Artemisa al “Comandante Eterno”

f0045339Consternados también con los días tristes que vivimos los cubanos, cada delegación provincial de la Unión de Informáticos de Cuba se mantiene activa en las redes publicando mensajes en homenaje al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. La UIC en la occidental Artemisa no se quedó atrás y le dedicó unas línes al líder histórico.

Ya no estás entre nosotros físicamente, al principio no lo podíamos creer porque has estado allí­. El golpe ha sido anonadante, al principio desconcertante y doloroso, no lo podemos evitar.
Un hombre de tu estatura y tu luz, no puede pasar inadvertido. Desde tu juventud siempre estuviste del lado de los pobres y los desposeídos, defendiendo las causas justas. Pronto te diste cuenta de que la única solución para los acuciantes problemas de nuestra sufrida, maltratada  y robada patria era la lucha armada, para librarla de los muchos males que la aquejaban.
Tú engendraste, organizaste y llevaste a cabo el Moncada, muy bien llamado por ti el motor pequeño de la revolución. El revés en el resultado militar no te amilanó, y desde las mazmorras  de la tiranía delineaste la estrategia a seguir, organizaste, educaste y predijiste el camino victorioso a seguir. Anunciaste que serías  absuelto por la historia.
Después vinieron largos meses de preparativos, inconvenientes y esfuerzos que condujeron a las gestas del Granma y la Sierra. Con un puñado de hombres convencidos de tus ideas lograste derrotar a un ejército equipado y entrenado  por los yanquis. Así llegó  la clarinada del 1ro de enero, día a partir del cual nuestra patria fue realmente libre.

Así­ comenzó realmente, como anunciaste, el camino más difícil de la Revolución. Así, hubo que derrotar, siempre bajo tu dirección, a las bandas de alzados y la invasión de Playa Girón. Brillaste como el estadista más alto en la Crisis de Octubre, poniendo bien en alto los principios de la revolución  cubana.

fidel-boina-copiaLos años siguientes de la construcción del socialismo siempre requirieron de ti el máximo de esfuerzo, la máxima atención, tú te entregaste a ello en cuerpo y alma. Nos enseñaste a burlar el bloqueo genocida, que hasta hoy se mantiene. Nos mostraste como pagar nuestra propia deuda de gratitud con la humanidad, siendo internacionalistas consecuentes, de palabras y hechos.

Siempre fuiste el guía indiscutido, el de la primera fila, el que nunca vaciló ni tuvo miedo, el que predicó con el ejemplo. Definiste nuevamente nuestra nacionalidad. Nos educaste en la razón de que los principios no son negociables. Nos inculcaste que es mejor tener patria o morir por ella.

Nos dejas en tu legado de ideas, tus principios, tus convicciones, tu tenacidad, tu honor, tu perseverancia, tu hombría, tu fidelidad, tu fe en la victoria y tu ejemplo.
Hoy, en este momento luctuosos, juramos solemnemente que seremos dignos continuadores de tu obra, que defenderemos a nuestra patria y los logros que en ella alcanzaste hasta las últimas consecuencias de nuestras vidas, que en cualquier lugar que estemos, nos sentiremos orgullosos de ser  revolucionarios cubanos.
Si cuando estabas vivo, no te pudieron matar, hoy eres por siempre inmortal. Adiós comandante invencible, ya la historia te absolvió.

Hasta la victoria siempre.

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